Los riesgos de un lente “cunetero”

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Los lentes de sol parecen ser algo simple: dos piezas de vidrio o plástico en un marco metálico o plástico. ¿Qué tan complicado puede ser?

Actualmente existe mucha tecnología que es aplicada tanto en el vidrio como en el plástico para otorgarle características especiales, haciéndolos aptos para su uso en forma diaria con seguridad.

Sin embargo, no todos los lentes de sol cumplen con los estándares adecuados.

Un buen lente de sol debería cumplir con las siguientes características:

  • Otorgar protección contra los rayos ultravioleta (UV) de luz solar: La luz UV daña la córnea y la retina, estructuras fundamentales para mantener una buena función visual.  Además puede contribuir a la aparición de cataratas.
  • Otorgar protección contra la alta intensidad de luz: Cuando el ojo recibe cantidades elevadas de luz, automáticamente la pupila se cierra. Cuando se ha cerrado al máximo, el próximo paso es entre-cerrar los ojos.  Si persiste la alta intensidad de luz, como por ejemplo en la nieve, el resultado final es el daño de la retina.
  • Otorgar protección contra el resplandor: Ciertas superficies, como el agua, pueden reflejar mucha luz.  Unos buenos lentes de sol disminuyen el resplandor de las superficies, o lo pueden eliminar por completo, como el caso de los lentes polarizados, facilitando así una visión más clara.
  • Eliminar ciertas frecuencias de luz: Ciertas frecuencias de luz pueden provocar una visión borrosa, otras pueden mejorar el contraste.  Es por esto, que existen lentes destinados a eliminar frecuencias indeseadas y ha aumentar el contraste.

Con lentes de sol inadecuados (por ejemplo, los que se venden en la calle), se corre el riesgo de que no ofrezcan protección UV y ésto puede ser incluso peor que no utilizar lentes.  Un lente sin protección UV, es simplemente un plástico o vidrio teñido, que bloquea cierto porcentaje de luz, lo que causa que la pupila se abra más, esto permite que el ojo  reciba una mayor cantidad de luz UV, incrementando el daño que ésta causa en la retina.

Un par de lentes de sol inadecuados pueden ofrecer un 100% de protección UV, pero esta protección puede no ser durable o confiable.  La protección UV de los lentes de sol de baja calidad consiste en una capa protectora sobre un lente plástico, la que puede dañarse con la fricción o incluso astillarse.  Esta podría ser la causa de un daño ocular imperceptible para nosotros, pero no para nuestros ojos.

Los lentes de sol de mayor calidad normalmente poseen esta misma capa protectora, pero se encuentra “fundida” en el material del lente, de forma que no puede dañarse mediante la fricción ni astillarse.  También es probable que cuenten con una capa protectora más durable.

Además de la protección UV, es importante considerar la calidad del lente.  Dos lentes pueden tener la misma protección UV, pero la calidad de éstos probablemente será muy distinta.  Los lentes de menor calidad pueden tener distorsiones visuales que producen cansancio y estrés para nuestra función visual, luego de un uso prolongado, pudiendo causar incluso dolor de cabeza.

Por desgracia, si bien existen lentes baratos que ofrecen un 100% de protección UV, no existe una forma de determinar por uno mismo si el lente efectivamente la tiene.  Si no está seguro, le recomendamos consultar en alguna óptica que cuente con el equipamiento adecuado para probarlos.

¿Realmente un lente de calidad cuesta un ojo de la cara?

Fuentes:

Are Cheap Sunglasses As good As Expensive ones?”, Department of Chemistry McGill University

HowStuffWorks “Cheap vs. Expensive Sunglasses